Posteado por: ideacidad en: noviembre 5, 2010
Hace unos meses escribí una entrada en este mismo blog en el que hablaba de mi nueva adquisición “movilística”: un Nokia X6. Estaba contentísima con él hasta día de hoy, donde la fiebre Blackberry se ha apoderado de nuestra sociedad.
Confieso que en la fase previa a comprar mi actual móvil estuve barajando varias posibilidades pero a Blackberry no le di ni una oportunidad: en ese momento mis amigos más cercanos no la tenían, seguía teniendo la imagen de que era un móvil para empresarios (yo soy estudiante) y que, siendo superficial, su “físico” no me atraía porque… ¡digamos lo que digamos el físico acaba influenciándonos en la toma de decisiones de muchos aspectos de nuestra vida!
Han pasado sólo 3 meses: ahora la mayoría de mis amigos más cercanos y contactos de Facebook tienen Blackberry, mi mente acepta como su público objetivo a personas no vinculadas a los negocios e incluso ¡cada vez me desagrada menos su físico!
Reconozco también que durante este último mes he odiado profundamente a Blackberry y a todos sus usuarios pero ahora… ¡yo también quiero una! ¿Por qué? Me siento totalmente excluida comunicativamente, hasta el punto de considerar que me están haciendo bullying, ¡comunicativo!
Aún recuerdo las palabras que pronunció uno de los últimos amigos en caer en este vicio: “A partir de la semana que viene tendré Blackberry, por lo que dejaremos de ser amigos…”. Después de preguntarle el porqué, contestó: “A partir de ahora no te pienso enviar más sms que no quiero que me cobren. Hablaré con mis amigos por el chat de la Blackberry y como tú no estarás entre ellos serás menos amiga mía”. Evidentemente, seguiremos siendo amigos aunque soy consciente que es una realidad que nuestra comunicación a través del móvil, a partir de ahora, será mínima y que, quizás, no vuelva a recibir ningún sms suyo en mucho tiempo… No obstante para tranquilizarme añadió: “Tranquila que si un día te veo por msn o Facebook, hablaremos”. Sí, me quedo mucho más tranquila (modo irónico activado).
No obstante este no es el único hándicap comunicativo al que nos enfrentamos los no poseedores de una Blackberry, existe otro: la especie Blackberry no tiene vida más allá de su móvil. Para comprobarlo sólo hay que quedar con un amigo poseedor de dicho móvil para tomar algo y ver a quién presta más atención… Ya os digo yo cuál es la respuesta: desgraciadamente, a su Blackberry. Tal y como lo he comprobado yo, otras 24647 personas del grupo de Facebook “He venido a tomar una caña contigo, no a ver como chateas con la Blackberry”, han sido testigos de este hecho.
Ahora sólo me queda aprender a vivir excluida con mi Nokia X6 y contar los meses que me quedan para que termine mi permanencia con mi actual compañía telefónica para irme a la competencia y que me regalen una. Lo triste es que no sé si resistiré… ¡llevo sólo 3 meses de 18 que me exigen de permanencia! No obstante, para aquellos que os encontréis en la misma situación que yo, deciros que: ¡no os desaniméis! Aún es posible ver un poco de luz en todo este asunto ya que, ahora, “What’s App” también es compatible con móviles Nokia, algo es algo, ¿no?
diciembre 1, 2010 a 21:57
Tranquil·la, la meva BB i jo t’acceptem tal com ets : ) jajajaja